sábado, 5 de febrero de 2011

Caracena

Caracena, entre parajes sobrecogedores de puro bellos y encajonada entre riscos en los que vuelan las rapaces.
La carretera se acaba aqui. Por el camino, a la vera del rio Adante se ven muchos frutales y muchas fuentes.
El topónimo es posible que sea romano, pero según Guillermo García Pérez, los Montes Claros del Mio Cid se refieren a los de Caracena, pues Car es piedra y Acena, en lengua iberica (y en vasco y en turco) significa claro. González Dávila en el siglo XVII aseguraba que la habían fundado los caracenos, descendientes de los ligures (En la Liguria hay un lugar llamado Carsena).
Hay un interesante yacimiento neolítico en "Los Tolmos", a medio camino por el cañón que conduce a Tarancueña. Los tolmos son dos inmensos peñascos como los de Arbujuelo. Tambien por alli se encontró una necrópolis medieval de lajas y es posible que allí mismo estuviera el escenario sangriento de la derrota de Alhándega, sufrida por Abd-el-Rahman III en su campaña del 939 contra Simancas, cuando desde Castrobón trataba de alcanzar Atienza.
Caracena fue plaza fuerte desde su reconquista a principios del siglo XII, y capital de una Comunidad medieval de Villa y Tierra que formaban 32 aldeas: 
Sexmo de arriba: Pedro, Rebollosa de Pedro, Santa María de Tiermes, Sotillos de Caracena, Manzanares, Valderromán y Carrascosa de Arriba;
Sexmo de en medio: Castro, Valvenedizo, Losana, Peralejo de los Escuderos, Rebollosa de los Escuderos, Cañicera y Tarancueña;
Sexmo de abajo: Caracena, Hoz de Arriba y de Abajo, Carrascosa de Abajo, Pozuelo, La Perera y Madruedano
Y los actualmente despoblados: Aldehuela, El Barrio, Castrobón, Jurdiel, Rejuelas, San Felices, San Juan de Adanta, San Miguel, Santa María del Valle, Valdegutierrez o Aldea Gutiérrez y Valverde. 
En el catastro de la Ensenada, a mediados del siglo XVIII, figura como villa de señorío del duque de Frías y de Uceda, marqués de Berlanga y Caracena.  En 1136 se cita en un pleito entre las diocesis de Sigüenza y Osma Tuvo mucha importancia en la Edad Media y el Renacimiento. En el siglo XV perteneció al belicoso obispo Carrillo.
Castillo fortaleza, imponente pero ruinoso. Un km. al S.O. del pueblo. Reconstruido en 1491 por Alfonso Carrillo de Acuña, de doble recinto, al exterior formado por lienzos de muralla que unen las once torres circulares con curioso muestrario de troneras para la artillería. La puerta de acceso está flanqueada por dos torres. El recinto interior lo forman cuatro torres circulares y la gran torre del homenaje de planta rectangular. Tanto las troneras de las torres como los escasos merlones perforados por aspilleras denotan la adaptación al uso de armas de fuego de las fortalezas de finales del siglo XV. Está en espectacular emplazamiento táctico sobre terreno calizo y tiene una de las más bellas estampas de los castillos de Soria. De él partía el recinto amurallado del que quedan algunos restos y que junto al cañón que forma el río Adante hacían el pueblo inexpugnable.

"Con una extensión de 330 pies cuadrados en cuyo centro hay dos plazas de armas, una al O. cerrada de un rodín de 18 pies de espesor y otra en el centro, conservándose además seis cuadras con tres ventanas ovaladas cada una, un almacén de sillería perfectamente embovedado, los restos de un molino de viento y por gran parte de la circunferencia un ancho foso, a cuya espalda aparece una espaciosa muralla circunvalando también la población que puedo contener en lo antiguo hasta 6000 vecinos". (Madoz. 1850, tenía la villa entonces 146 almas).
Mas abajo de la iglesia de Sta María hay restos de una torre de la antigua muralla. Como a dos kilometros en dirección a Carrascosa hay una atalaya musulmana o torre-vigía que se ve desde la carretera.

® Iglesia de Santa María o de la Virgen del Casado, románica del siglo XII, ubicada en la parte baja, con única nave cuadrada y tosca torre a los pies que parece de defensa, ábside semicircular con un bello ventanal en el centro con arquivolta de trenzados sobre dos columnitas con capiteles de cuadrúpedos. En el muro O. hay otro original ventanal con celosía de piedra calada, de aire mudejar (ventanales con geometrismo de lacería). Conserva sus dos portadas, la meridional con arquivolta abilletada, y la septentrional con arquivolta abilletada y de lóbulos sobre columnas con capiteles bulbosos. En uno de los capiteles que sustentan el arco del triunfo se ven dos cabras y un sagitario. El suelo está entablado y hay tumbas debajo. Esta iglesia necesitaría algún cuidado para evitar su progresivo deterioro.


Iglesia románica de San Pedro, en la parte alta, De una nave, con ábside de tambor liso y torre sobre el presbiterio, así como un cubo que cobija la escalera de caracol, todo ello de mampostería rojiza. Esta no es la fábrica primitiva de la que solo se han conservado los interesantes canecillos de la cornisa del ábside entre los que llama la atención un grotesco rostro con cuatro ojos tres narices y gran boca dentada entreabierta. El verdadero interés de este monumento bien restaurado es su galería porticada, emparentada con la de Tiermes, y aunque peor ejecutada tiene la ventaja de presentarse como fue concebida y no con refritos posteriores como aquella. Esta construida en buena sillería de arenisca roja. Tiene siete arcos sobre podio, de los cuales el tercero (no el cuarto, como es habitual) sirve de ingreso. Tanto estos como otro que hay en el muro oriental, están trasdosados por una sencilla moldura trenzada en el ingreso, mientras que los ábacos y las impostas que los prolongan por los muros son de triple filete. La cornisa, con decoración trenzada, descansa sobre modillones historiados de buena factura y variada temática. Los apoyos están constituidos por columnas de dobles fustes, salvo los del arco de entrada que son cuádruples y el de la derecha además torso. En los capiteles se representa: un centauro arquero entre dos pájaros erguidos, al modo de Silos; un duelo de caballeros acompañados por sus escuderos y otro entre un caballero y un infante, la primera representación muy parecida a otra de Tiermes; un pájaro silense posado sobre un cuadrúpedo, tema que se repite cuatro veces; sendos grifos con tallos floridos arrollados a sus cuellos, de clara filiación silense; una historiada representación de la Resurrección menos elegante que la de Tiermes; doce personajes con túnicas muy plegadas y que portan carteles, similar a otro de Tiermes; un encestado de doble trenza, silense tanto como soriano; palmetas revueltas. Los de la portada oriental muestran uno de ellos el combate entre un monstruo cuadrúmano y una hidra de siete cabezas con cuernos y otro cuadrúmano, todo ello con antecedentes en la iconografía mozárabe de los "Beatos"; y el otro, una escena de la caza del jabalí, también como en Tiermes (cacería de lobos en los canecillos).

En el interior hay una losa rota en la que se lee "pertenebad ad malam sectam" La mala secta puede ser la del Temple cuando le llegaron los malos tiempos en los que se les acusaba de adorar al baphomet, idolo con tres rostros como en canecillo del abside. Se han encontrado tumbas en el pórtico con monedas en las manos, lo que indica la pervivencia de rituales precristianos.
Rollo gótico del XVI. (O barroco de 1738) restaurado

Palacio, hospital con ventanal gótico flamígero, cárcel del siglo XII, aljama hebrea, puente románico con signos de cantería.
Hubo judería con alguna importancia. Ermita de la Virgen del Monte, entre Caracena y Carrascosa, edificada sobre restos romanos. Romería el tercer domingo de junio.

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